Sembrando las primeras semillas del conocimiento con Lilo. Un espacio de aprendizaje diseñado especialmente para nuestros pequeños exploradores.
4 - 6 años
Preescolar, 1° y 2°
30 actividades
Lilo está aquí para acompañarlos en sus primeros pasos hacia el maravilloso mundo del aprendizaje
En la Fase Valle, el aprendizaje se construye desde la alegría, la exploración y la conexión emocional. Trabajamos simultáneamente en dos áreas fundamentales: Matemáticas, con el enfoque CPA del Método Singapur, y Español, alineado con los Estándares Básicas de Competencias en Lenguaje del Ministerio de Educación Nacional.
Los niños aprenden matemáticas pasando por tres etapas: Concreta (manipulan objetos reales), Pictórica (dibujan y representan visualmente) y Abstracta (usan símbolos y números). Esto evita la memorización y construye comprensión profunda.
Priorizamos la expresión oral, la comprensión lectora, los juegos sonoros (rimas, canciones) y la literatura infantil. Cada guía incluye historias que fomentan la imaginación, la empatía y la expresión de emociones.
Cada actividad está impregnada de los cinco valores del proyecto: Esperanza, Vida, Fraternidad, Cooperación y Alegría. El aprendizaje no es solo cognitivo, sino también emocional y ético.
30 guías diseñadas especialmente para niños de 4 a 6 años. Cada una incluye actividades lúdicas y educativas con nuestro amigo Lilo.
Una guía práctica para educadores y familias, pensada para niños de 4 a 6 años en contexto hospitalario, desescolarización o de nivelación academica.
Comienza siempre con el saludo de Lilo. Invita al niño a presentarse, dibujarse o decir cómo se siente. Esta conexión emocional es el cimiento del aprendizaje en esta etapa.
Lee con entusiasmo la historia que abre cada guía. Usa voces, gestos y preguntas: “¿Qué crees que siente Lilo?”, “¿Tú has vivido algo así?”. Esto activa la comprensión y la empatía.
Sigue el orden de lo Concreto lo Pictórico Abstracto: primero manipula objetos reales (fichas, bloques), luego dibuja, y solo al final introduce números. Adapta las cantidades según el ritmo del niño.
Explora rimas, canciones, títeres, roles y juegos sonoros. Anima al niño a expresar emociones, inventar finales o dibujar lo que imaginó. El lenguaje es puente de conexión humana.
No hay prisa. Si el niño no está listo para el momento abstracto o para escribir, quédate en lo concreto o en lo oral. El objetivo es que cada sesión sea un espacio de alegría y seguridad.
Termina siempre con el “Momento de Concursar” (matemáticas) o con una actividad lúdica (español: cantar, representar, inventar). El juego consolida el aprendizaje y fortalece el ánimo.
Invita al acompañante a participar: que cante, que cuente una historia, que juegue. La fraternidad y la cooperación son parte esencial del proceso.
No corrijas, acompaña. Celebra cada intento, cada expresión, cada descubrimiento. En esta fase, lo más importante no es la “respuesta correcta”, sino la confianza para explorar.