Navegando hacia nuevos horizontes de conocimiento con Lilo. Un espacio donde los jóvenes exploradores desarrollan habilidades básicas sólidas para su viaje educativo.
7 - 9 años
3° y 4°
30 actividades
Lilo está listo para surcar los océanos del conocimiento junto a ustedes
En la Fase Pacífico, los niños y niñas de 7 a 9 años consolidan habilidades fundamentales en Matemáticas y Español, con un enfoque que equilibra el razonamiento lógico, la expresión comunicativa y los valores transversales del proyecto.
Seguimos el enfoque CPA del Método Singapur, pero ahora con mayor énfasis en la resolución de problemas cotidianos. Los estudiantes aprenden a sumar, restar, medir, organizar datos y comprender el valor del dinero, siempre partiendo de lo concreto hacia lo abstracto.
Se fortalece la comprensión lectora, la producción textual y la expresión oral. Los estudiantes preparan exposiciones, leen fábulas, describen a su familia, exploran tradiciones orales y aprenden a incluir elementos no verbales en sus textos, siempre con un enfoque ético y emocional.
Las actividades integran los cinco valores del proyecto: Esperanza, Vida, Fraternidad, Cooperación y Alegría. El aprendizaje se convierte en un acto colectivo donde la familia y el acompañante son aliados fundamentales.
30 guías diseñadas para niños de 7 a 9 años. Cada aventura de aprendizaje desarrolla habilidades básicas sólidas con nuestro capitán Lilo.
Una guía práctica para educadores y familias, pensada para niños de 7 a 9 años en contexto hospitalario, desescolarización o de nivelación academica.
Invita al niño a compartir cómo se siente y qué sabe del tema. En esta fase, los estudiantes valoran ser escuchados y reconocidos como pensadores activos.
Lee con entusiasmo y haz preguntas abiertas: “¿Qué harías tú en esta situación?”, “¿Por qué crees que el personaje actuó así?”. Esto activa la empatía y la comprensión crítica.
Usa materiales concretos (monedas, regletas, ábacos), luego introduce representaciones pictóricas (barras de conteo) y finalmente el lenguaje simbólico. Adapta la complejidad según el ritmo del estudiante.
Fomenta la producción de textos con intención comunicativa: describir, narrar, argumentar. Anima a usar recursos no verbales (dibujos, gestos) y a reflexionar sobre el mensaje ético de las historias.
No hay prisa. Si el estudiante necesita más tiempo en lo concreto o en la oralidad, respétalo. El objetivo es que cada sesión sea un espacio de seguridad, confianza y descubrimiento.
Relaciona los aprendizajes con la experiencia del niño: “¿Tú has ahorrado dinero?”, “¿Has contado una historia a tu familia?”. Esto hace el conocimiento significativo y duradero.
Invita al acompañante a participar: que escuche la exposición oral, que lea la fábula, que juegue con el dinero. La fraternidad y la cooperación son pilares del proceso.
Termina con el “Momento de Concursar” (matemáticas) o con una actividad lúdica (español: dramatización, creación de noticias). Celebra el esfuerzo, no solo el resultado.