Explorando la biodiversidad del conocimiento con Lilo. Un ecosistema educativo donde los estudiantes desarrollan pensamiento abstracto y se preparan para nuevos horizontes académicos.
11 - 14 años
6°, 7° y 8°
30 actividades
Lilo está preparado para explorar junto a ustedes los misterios más profundos del aprendizaje
En la Fase Amazonas, los adolescentes de 11 a 14 años desarrollan pensamiento abstracto y preparan su transición a la educación media, con un enfoque equilibrado entre Matemáticas, Español y los valores transversales del proyecto.
El enfoque CPA del Método Singapur evoluciona hacia la resolución de problemas complejos: operaciones combinadas, porcentajes, expresiones algebraicas, plano cartesiano y análisis de datos. Los estudiantes aprenden a modelar situaciones reales con herramientas matemáticas avanzadas.
Se fortalece la comprensión crítica de medios, la producción de ensayos argumentativos y el estudio de la literatura latinoamericana. Los estudiantes analizan información, evalúan fuentes, escriben textos con rigor y exploran la relación entre lenguaje, arte y sociedad.
Las actividades integran los cinco valores del proyecto: Esperanza, Vida, Fraternidad, Cooperación y Alegría. El aprendizaje se convierte en un acto de responsabilidad social, donde la ética comunicativa y el pensamiento crítico son pilares fundamentales.
30 guías diseñadas para adolescentes de 11 a 14 años. Cada investigación desarrolla pensamiento abstracto y prepara para la educación media con nuestro científico Lilo.
Una guía práctica para educadores y familias, pensada para adolescentes de 11 a 14 años en contexto hospitalario, desescolarización o de nivelación academica.
Invita al adolescente a compartir su opinión sobre el tema. En esta etapa, valoran ser tratados como pensadores autónomos y críticos.
Lee con profundidad y plantea preguntas que inviten al análisis ético y crítico: “¿Qué intereses hay detrás de esta información?”, “¿Cómo afecta esto a tu comunidad?”. Esto activa el pensamiento reflexivo y la empatía social.
Permite que el estudiante elija herramientas (calculadora, software, gráficos) y estrategias. Guíalo para que conecte modelos matemáticos con problemas reales: presupuestos, estadísticas, crecimiento poblacional.
Fomenta la producción de textos con intención crítica: ensayos, análisis de medios, reseñas literarias. Anima a evaluar fuentes, contrastar perspectivas y construir argumentos con base en evidencia y valores éticos.
No hay prisa, pero sí exigencia intelectual. Si el estudiante está listo para explorar conceptos complejos (álgebra, ensayos, análisis de medios), acompáñalo con rigurosidad. Si necesita apoyo, ofrécelo sin infantilizar.
Relaciona los aprendizajes con problemáticas reales: “¿Cómo usarías las matemáticas para analizar la contaminación?”, “¿Qué mensaje enviarías a través de un ensayo sobre la discriminación?”. Esto da sentido al conocimiento.
Invita al acompañante a participar como interlocutor crítico, co-investigador o audiencia. La fraternidad y la cooperación fortalecen el proceso y los lazos afectivos en momentos de vulnerabilidad.
Termina con el “Momento de Concursar” (matemáticas) o con una actividad integradora (español: campaña de concientización, ensayo publicado, obra de teatro). Celebra el esfuerzo, la creatividad y el compromiso social.