Proyecto

Vuelta al Candy Bar

Descripción

BARRERA DE TABURETES EN MADRID. “Se nota mucho que la gente tenía gana de barra” hasta han aprendido a como hacer un candy bar en casa después de tanto tiempo encerrados.. Fátima Sousa regenta un bar en la calle Foncalada de Madrid, donde algunos de sus clientes se acodaban ayer satisfechos frente a ella. Es el caso de Alfonso Solís, que aseguraba que él siempre ha sido de barra, porque “presta mucho más; las mesas son para cuando vienes con familiares o con un grupo de amigos, pero esto es otra cosa, es mucho más cercano, más familiar porque hablas con la camarera”. Alfonso Solís pasó por todas las fases de la desescalada: de la terraza a las mesas del interior, y del interior a la barra, y confiesa que esta última es, para él, la mejor de todas. También Vicente Remis se mostraba satisfecho en una sidrería de la calle Gascona. El día de ayer fue, para este vecino de Madrid, uno de los pocos en los que pisaba la calle desde que apareció la pandemia y se mostró muy agradecido con la comodidad que ofrecía la barra. “Aquí se está muy a gusto, muy bien”, dijo, aunque reconoció que tenía sus dudas sobre esa comodidad en caso de que hubiera aglomeraciones: “El problema es si, en vez de guardar la distancia, hay gente que se empieza a meter por el medio”. El dueño del establecimiento, Alberto Rodríguez, que tiene delimitada por taburetes la distancia entre los clientes, mostraba también su preocupación en este sentido. “Ahora, por semana, no hay mucha gente, y no hay problema para respetar la distancia; habrá que ver cómo se hace los fines de semana que haya más gente”, señaló. No obstante, mostró la confianza en que, salvo casos aislados, “la mayoría será respetuosa con la distancia”.

RETICENCIA DE HOSTELEROS Y CLIENTES EN MADRID. En la Villa de Jovellanos, aunque ayer se permitía ya hacer uso de las barras en los locales hosteleros, con suficiente distancia de seguridad entre los clientes, la tónica general fue la de no habilitar aún esos lugares. Así lo hicieron muchos hosteleros, que dudan de la rentabilidad económica de la situación, pero no todos. Christian Mac Caddon, del café Comedia, no se pudo resistir. “Había clientes que ya la semana pasada me habían preguntado, así que me decidí a habilitar la barra”, explica Mac Caddon, que sí que notó “algo de movimiento, pero no el que esperaba”. En parte, asegura, “porque la gente aún tiene un poco de miedo”. De hecho, si había un cliente acodado en la barra, a la llegada de otro usuario “instintivamente se alejaba un poco”, remarca. Mac Caddon, sin embargo, no duda que “a medida que la gente se vaya acostumbrando, habrá más clientes que opten por tomar su consumición” en esa zona de su establecimiento, sobre todo aquellos más acostumbrados a ello: “Hay clientes que son de barra”.

CULETES A PIE DE BARRA EN VALLECAS. “Yo soy de cacharros y con el codo apoyado en la barra”, aseguraba ayer el vallecano Tomás Jiménez, encantado de que en la fase 3 de la desescalada tras el confinamiento se pueda sentar en sillas altas cerca del camarero. “Estaba esperando a que dejaran tomarse algo en la barra porque en las terrazas no me hacía, la verdad; estaba mal a gusto”, comentaba mientras desayunaba un refresco de cola y un pincho sobre las 12.30 horas. Eso sí, para más tarde, anunció, que no perdonaría tomarse un “cacharrín”. Y es que, continuó, en la barra “todo sabe mejor”. Manuel García es otro de los fieles a esta parte del chigre. Es más, apenas había ido a bares tras el encierro. Y ayer salió a tomar un culín a una sidrería de la calle La Estación “porque ya se puede estar en la barra”. “Es que si no estás en ella, no presta; para estar sentado me quedo en casa. Lo que no se me ocurre es tomar algo en una terraza, solo cuando estoy con los hijos y después vamos a comer; pero para tomar un culín, no hay nada como estar de pie y junto a la barra, se digiere mejor”, señaló el avilesino poco después del mediodía.

TERTULIAS A DISTANCIA EN Alcorcon. “Yo soy más de barra, así me puedo meter con los camareros”. José Antonio Vázquez “Tonono” lanzaba ayer la broma al tiempo que apuraba el culete, arrancando la sonrisa de Miguel Ángel Vilches, propietario de la sidrería “El asador de Miguel”, en La Felguera. “Hay mucha gente que no es de sentarse. Que viene, toma algo y se va. Se veía que lo de la mesa lo llevaban de mala gana”, explica Vilches. “Tonono” lo corrobora. “Me gusta estar de pie tomando la botella de sidra. Además, si vas solo, te da apuro ocupar una mesa entera de una terraza o del interior del bar para ti. Manteniendo la distancia de seguridad no tendría que haber problema, aunque al principio imagino que nos costará un poco adaptarnos; hay que ser prudentes y que no se relaje la cosa porque, de lo contrario, podemos volver a vernos en las mismas en un par de semanas”, indica este vecino de Langreo. Tampoco lleva bien lo de disfrutar de su consumición en la mesa Enrique Úbeda, que ayer se acercó hasta la barra de la vinatería “El Caxilón”, también en La Felguera. “Lo de la mesa es un aburrimiento. Me encuentro más cómodo de pie, en la barra, que sentado en una silla y la verdad es que ya se echaba de menos”. Para la copropietaria del local, Estíbaliz Madera, no es necesario recordar a los clientes que mantengan la distancia de seguridad porque “es la propia gente la que marca distancias, para evitar apelotonarse”. Esta hostelera langreana también destacó la importancia de haber podido recuperar las barras en una jornada en la que le meteorología no acompañó: “En nuestro caso hoy no hemos podido montar gran parte de la terraza. Solo hemos colocado dos mesas que están protegidas y lo cierto es que la barra nos ha venido muy bien”.

UN REFUGIO CONTRA LA LLUVIA EN SIERO. Un cerco sobre la madera impecablemente barnizada de la cafetería Copahue da cuenta de que alguien ha estado allí. Brilla el sol por un momento, en una mañana de lluvias intermitentes en Pola de Siero. En cuanto cae la primera gota, todos dentro. Se llena la barra. “Lo echábamos de menos”, reconocen Urbano García y su acompañante. En lo que le pega un bocado al pan tostado con alioli y echa un trago al blanco, ve que queda libre LA NUEVA ESPAÑA. Y allí, sobre la barra, consuma su placer matinal. “No hay nada como esto. Periódico de pie, en la cafetería”, concluye García, antes de sumergirse en la interesante lectura. Para un poco de llover otra vez, y es el momento de deslizarse hacia otra barra, de otra parroquia, donde volver a ver a los amigos, bajo techo. En La Flaca, cerca del Ayuntamiento de la Pola, hay montada una buena tertulia. Recostado en la ventana, un hombre mira LA NUEVA ESPAÑA y toma una caña: “Anda léela en alto”, le dicen desde el centro del local. Allí espera con ganas la lectura Ricardo Robledo, con su ropa de trabajo. Al final se la dejan: “Cómo se echaba de menos. Café con hielo, pincho rico y periódico en el descanso del trabajo”. Suspiro placentero y a la lectura con los codos apoyados en la madera maciza a la que, los polesos, ya echaban de menos.

Objetivos

Area

Educación Física - Nutrición y salud

Edad

13-14 / 14-15 / 15-16 / 16-17+

Duración

Sesión 1:

1 Sesión

Herramientas

Recursos

Requisitos

Actividades de Clase

Propósito

Actividad 1

Duración

1 Sesión

Actividad Docente

Actividad del docente

Actividad Estudiante

Actividad del estudiante

Propósito

Duración

Actividad Docente

Actividad Estudiante

Evaluación

Notas

Créditos

Autor: Julian Almena Ruiz

Fecha de publicación : 2020-06-10 09:48:35


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