Qué debemos privilegiar en la educación no presencial de emergencia
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¿QUÉ DEBEMOS PRIVILEGIAR EN LA EDUCACIÓN NO PRESENCIAL?

El Covid-19 y las medidas de confinamiento en casa para estudiantes de todos los niveles educativos afectó el funcionamiento cotidiano de las escuelas y colegios y puso a los docentes, de prácticamente el mundo entero, a idear soluciones excepcionales para continuar con las clases presenciales en modo remoto. Buena parte de las soluciones de docencia no presencial de emergencia planteadas, para enfrentar esta situación, toman elementos de algunas modalidades educativas conocidas y probadas. A continuación, se reseñan brevemente las modalidades de las que se nutre, en combinaciones muy variadas, el “trabajo académico en casa” (MEN, 2020c) con el que se intenta dar continuidad a los procesos escolares:

El Gobierno Nacional de Colombia anunció el 15 de marzo que se cancelaban las clases presenciales en los colegios públicos y privados hasta el 20 de abril, suspensión que luego se extendió hasta mayo 31 y posteriormente hasta julio 31. A esta primera fase de suspensión de clases presenciales se le conoce como “trabajo académico en casa” (MEN, 2020b).  Adicionalmente, anunció el MEN que los maestros y directivos docentes deberían preparar, durante las semanas del 16 al 27 de marzo, planes y metodologías no presenciales de estudio para desarrollarlas por los estudiantes desde sus casas. En la tercera semana de mayo el MEN anunció que a partir de agosto se tiene planeado que los colegios de calendario B inicien el año lectivo 2020-2021 bajo el “esquema de alternancia” y los colegios de calendario A culminen el año lectivo bajo este mismo esquema. Según la Directiva 11 del MEN (mayo 29, 2020), el esquema de alternancia es la estrategia del Gobierno de Colombia para el retorno gradual y progresivo de los estudiantes al modelo presencial en los establecimientos educativos. El concepto de alternancia implica, de acuerdo a las condiciones de cada contexto y las particularidades de cada comunidad educativa, “una combinación del trabajo académico en casa, complementado con encuentros periódicos presenciales e integración de diversos recursos pedagógicos, así como la asistencia al establecimiento educativo debidamente organizada, de acuerdo con el análisis particular de contexto del establecimiento educativo y otras variantes que puedan surgir, observando las medidas de bioseguridad y distanciamiento social” (MEN, 2020g).

La “transición progresiva del servicio educativo a la modalidad presencial y la implementación de prácticas de bioseguridad que reduzcan el riesgo de contagio de COVID-19 en la comunidad educativa” (MEN, 2020g) se hará según el lineamiento que expida el MEN. Lineamiento que debe traducirse en protocolos expedidos por cada Secretaría de Educación, que a su vez serán adaptados por cada Institución Educativa. En resumen, con esta situación de confinamiento que se presentó de manera abrupta, los educadores del país se dedicaron en el mes de marzo, durante dos semanas, a tratar de hacer de la mejor manera posible la transición de las clases presenciales a no presenciales. Unos con mayor éxito que otros, en medio de las grandes brechas de acceso a tecnología y conectividad que esta situación de confinamiento dejó en evidencia.  

Al comienzo de la primera fase de suspensión de clases emerge con mucha fuerza la estrategia conocida como docencia no presencial de emergencia (Emergency Remote Teaching) para enfrentar el reto del “trabajo académico en casa” (MEN, 2020c). Según la UOC (2020), la docencia no presencial de emergencia se puede definir como una respuesta ágil y basada en estrategias flexibles que facilitan la actividad docente de forma remota, gracias al uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Su objetivo es garantizar, en la medida de lo posible, el aprendizaje de todos los estudiantes en situaciones imprevistas y de carácter temporal. Para Hodges, Moore, Lockee, Trust, & Bond (2020), la docencia no presencial de emergencia (ERT) implica variaciones respecto a la educación presencial y a la educación virtual:

Aunque la docencia no presencial de emergencia es una estrategia que se espera, se utilice temporalmente, mientras se controla la pandemia, las habilidades que deben poner en juego los docentes para hacerla efectiva les servirán en otros contextos. Por ejemplo, serán mucho más conscientes de la importancia del uso de la tecnología como herramienta para enriquecer sus ambientes de aprendizaje presenciales y estarán más dispuestos a experimentar con nuevas herramientas y nuevos formatos de clase.

Por otra parte, sin importar qué combinación de medios de interacción de las modalidades educativas reseñadas se utilice en una propuesta educativa no presencial, ésta debe responder a dos preguntas fundamentales:

 

¿QUÉ ES POSIBLE?
La primera pregunta que todo maestro o maestra debe hacerse es en relación al contexto de la comunidad educativa: ¿Qué es posible para mis estudiantes realizar durante el trabajo académico en casa? De esta pregunta se derivan otras: qué posibilita dicho contexto, con qué recursos y posibilidades de acceso a tecnología y conectividad cuentan las familias de los estudiantes, cuáles son las características y las condiciones de los estudiantes y del propio maestro o maestra para trabajar en modo remoto. Para responder estas preguntas es necesario realizar un diagnóstico de los recursos y posibilidades con que cuentan las familias; cuáles son los canales de comunicación a su alcance para hacer posible la interacción.

La respuesta a esta pregunta tiene varios aspectos. El primero está relacionado con las posibilidades de acceso a dispositivos tecnológicos y a conectividad. La situación intempestiva de confinamiento dejó al descubierto las enormes brechas existentes en este aspecto y la baja efectividad de los programas que los gobiernos en toda Latinoamérica han puesto en marcha para alistar a los países para un mundo digital [A]. 

Una estrategia que ayuda a cerrar la brecha de acceso a la tecnología está en la Directiva 5 cuando invita a “todos los secretarios de educación y a los rectores para que revisen los equipos disponibles en sus sedes educativas y contemplen la posibilidad de prestarlos a sus alumnos para estudiar en sus casas, para ello se diseñó un protocolo para el préstamo de éstos equipos” (MEN, 2020).

El segundo aspecto está estrechamente relacionado con los tipos de interacciones que son posibles de establecer con los estudiantes en este tiempo de trabajo académico en casa. Establecer los tipos de interacción posibles es lo que permite decidir cuáles serían las estrategias más pertinentes para proponer a los estudiantes en este momento. Las posibilidades de interacción dan pistas de qué evaluar, cómo hacerlo y bajo qué enfoque evaluativo y con qué instrumentos. 

 

¿QUÉ PRIVILEGIAR?

En relación a la pregunta ¿Qué quiero privilegiar en el trabajo académico en casa? la Directiva No. 5 del 25 de marzo de 2020 (MEN, 2020) propone a maestros y directivos docentes del país abordar el trabajo académico en casa mediante estrategias enmarcadas en procesos de flexibilización curricular. Para ello, los convoca a “concebir actividades educativas respetuosas que, guiadas por el principio de centrarse en lo importante, prescindan de aquello que en este momento no es ni esencial, ni indispensable, ni imposible de retomar cuando las condiciones se normalicen” (MEN, 2020a; MEN, 2020f).

Es a maestros y maestra a quienes corresponde tomar decisiones acerca de cómo continuar los procesos educativos de sus estudiantes en casa. Hay varias opciones:

  1. Continuar con el plan de estudios previsto para la presencialidad (énfasis en nuevos aprendizajes)
  2. Hacer adaptaciones al plan de estudios de cada área (énfasis en reforzar y utilizar los aprendizajes ya alcanzados)
  3. Seleccionar temas y abordarlos de manera transversal

La primera opción es la más complicada de todas, dado que requeriría migrar las clases presenciales a una modalidad de educación virtual con todo lo que eso implica en términos de tiempo que demanda el diseño complejo de un curso. Las opciones dos y tres son las más recomendables en esta situación de emergencia, la diferencia está en que la segunda compete exclusivamente a cada docente desde su área y la tercera demanda trabajar interdisciplinariamente con otros docentes.

En tal sentido, la Directiva 5 recomienda a los docentes redireccionar el plan de estudios y diseñar actividades educativas con las siguientes características (MEN, 2020):

Este puede ser un buen momento para seleccionar temas, interdisciplinariamente, de los planes de estudio, que se puedan integrar en  proyectos y en torno a uno de los proyectos pedagógicos transversales: vida saludable y/o competencias ciudadanas. Esto demanda de los docentes trabajar interdisciplinariamente para seleccionar los temas del plan de estudios que se puedan integrar en actividades que solicite a los estudiantes elaborar/hacer algo que utilice los saberes alcanzados en años lectivos anteriores.

 

NOTAS DEL EDITOR:
[A] Diversos informes han alertado a los gobiernos de la región, a lo largo de las dos primeras décadas de este siglo, en relación a preparar a la sociedad entera, incluyendo los servicios que presta el gobierno a sus ciudadanos, para un mundo digital:

 

REFERENCIAS:

CRÉDITOS:
Documento elaborado por Juan Carlos López-García, editor del portal Eduteka, para el Diplomado "Transición a la educación no presencial".

Publicación de este documento en EDUTEKA: mayo 21 de 2020.
Última actualización de este documento: mayo 30 de 2020.

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Autor: Juan Carlos López-García
Documento Impreso: 2020-06-02 21:03:04 | 127